"¿A qué hemos de comparar el reino de Dios? preguntó Cristo, ¿o con qué semejanza lo representaremos?" (Mar. 4: 30, V.M.) El no podía emplear los reinos del mundo como símil. No podía hallar en la sociedad nada con que compararlo. Los reinos terrenales son regidos por el ascendiente del poder físico; pero del reino de Cristo está excluída toda arma carnal, todo instrumento de coerción. Este reino está destinado a elevar y ennoblecer a la humanidad. La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician.
Es maravillosa la obra que el Señor determina que sea realizada por su iglesia, a fin de que su nombre sea glorificado. Se da un cuadro de esta obra en la visión de Ezequiel del río de la salud: "Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán a la llanura, y entrarán en la mar; y entradas en la mar, recibirán sanidad las aguas. Y será que toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos arroyos, vivirá: 12 . . . y junto al arroyo, en su ribera de una parte y de otra, crecerá todo árbol de comer: su hoja nunca caerá, ni faltará su fruto: a sus meses madurará, porque sus aguas salen del santuario: y su fruto será para comer, y su hoja para medicina."(Eze. 47: 8-12.)
sursa: (EGW, Hechos de Los Apostoles. cap.1 El proposito de Dios para su Iglesia )
viernes, 23 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
FE Y OBRAS
“Jesús venció por la sumisión a Dios y la fe en él, y mediante el apóstol nos dice: ‘Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. [...]’ (Sant. 4:7, 8). No podemos salvarnos a nosotros mismos del poder del tentador; él venció a la humanidad y, cuando nosotros tratamos de resistirlo con nuestra propia fuerza, caemos víctimas de sus designios; pero ‘torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado’ (Prov. 18:10). Satanás tiembla y huye delante del alma más débil que busca refugio en ese nombre poderoso” (DTG 104, 105).
“El poder omnipotente del Espíritu Santo es la defensa de toda alma contrita. Cristo no permitirá que pase bajo el dominio del enemigo quien haya pedido su protección con fe y arrepentimiento. El Salvador está junto a los suyos que son tentados y probados. Con él, no puede haber fracaso, pérdida, imposibilidad o derrota; podemos hacer todas las cosas mediante aquel que nos fortalece. Cuando vengan las tentaciones y las pruebas, no esperéis arreglar todas las dificultades, sino mirad a Jesús, vuestro Ayudador.
“Hay cristianos que piensan y hablan demasiado del poder de Satanás. Piensan en su adversario, oran acerca de él, hablan de él, y parece agrandarse más y más en su imaginación. Es verdad que Satanás es un ser fuerte, pero, gracias a Dios, tenemos un Salvador poderoso que arrojó del cielo al maligno. Satanás se goza cuando engrandecemos su poder. ¿Por qué no hablamos de Jesús? ¿Por qué no magnificamos su poder y su amor?” (DTG 455).
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