viernes, 23 de noviembre de 2012

¿A qué hemos de comparar el reino de Dios?

"¿A qué hemos de comparar el reino de Dios? ­ preguntó Cristo,­  ¿o con qué semejanza lo representaremos?" (Mar. 4: 30, V.M.)  El no podía emplear los reinos del mundo como símil. No podía hallar en la sociedad nada con que compararlo.  Los reinos terrenales son regidos por el ascendiente del poder físico; pero del reino de Cristo está excluída toda arma carnal, todo instrumento de coerción.  Este reino está destinado a elevar y ennoblecer a la humanidad.  La iglesia de Dios es el palacio de la vida santa, lleno de variados dones, y dotado del Espíritu Santo. Los miembros han de hallar su felicidad en la felicidad de aquellos a quienes ayudan y benefician.

Es maravillosa la obra que el Señor determina que sea realizada por su iglesia, a fin de que su nombre sea glorificado.  Se da un cuadro de esta obra en la visión de Ezequiel del río de la salud: "Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán a la llanura, y entrarán en la mar; y entradas en la mar, recibirán sanidad las aguas. Y será que toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos arroyos, vivirá: 12 . . . y junto al arroyo, en su ribera de una parte y de otra, crecerá todo árbol de comer: su hoja nunca caerá, ni faltará su fruto: a sus meses madurará, porque sus aguas salen del santuario: y su fruto será para comer, y su hoja para medicina."(Eze. 47: 8-12.)

 sursa: (EGW, Hechos de Los Apostoles. cap.1 El proposito de Dios para su Iglesia )

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